Ojalá, así como nos enseñaron a hacer derivadas, nos hubiesen enseñado como gestionar las emociones. ¿Sabes qué son las emociones? Mi amigo Wikipedia las define como “…reacciones psicofisiológicas del ser humano que surgen ante un estímulo determinado, tanto interno (recuerdos, evocaciones, etc.) como externo (actos comunicativos, situaciones, etc.), mediados por la personalidad o por los rasgos distintivos del individuo.” Creo que podría decir que las emociones son un medio de comunicación, son las respuestas del cuerpo y la mente, ante estímulos.
Quiero hablar de esto porque al principio de mi locura, cuando aún no sabía qué era, sentía malestar, siempre me encontraba mal, me dolía la barriga, la cabeza, estaba cansada, irritable, no me motivaba nada, mi concentración era nula, nada me importaba, básicamente quería quedarme quieta, aislada y solo llorar o sentirme mal, gracias a Dios, nunca pude parar de hacer cosas (porque emigrar hace que debas moverte si o si) por un lado, fue positivo porque me mantenía en movimiento, pero por otro fue un detonante porque no me permitía ver lo que pasaba y cuando lo medio veía me resultaba tan incómodo que era mejor seguir haciendo cosas. Por eso dicen todo en su justa medida.
Al pasar del tiempo entendí que el cuerpo entiende primero que tu mente lo que pasa y lo que necesitas, solo que nos hemos vuelto expertos en suprimir cosas que no son tan “necesarias”, como cuando el cuerpo quiere dormir pero preferimos trabajar más, salir, entrenar o cualquier cosa antes que dormir, al ir acumulando ese cansancio básicamente se crea un conflicto entre lo que genuinamente quiere el cuerpo y lo que “debe” o “tiene” que hacer la mente. Aquí es muy fácil pensar, pfff si siempre que quisiera dormir, durmiera no haría nada. Mmm… puede que al principio si, pero luego no, porque todos venimos al mundo teniendo buenos hábitos, comer lo que el cuerpo pide y cuando lo pide, dormir cuando y cuanto lo necesitamos y hacer pis cuando lo necesitamos. Claramente crecemos y aprendemos cosas, como que a las 10am en la ofi no se puede dormir y hay veces que no podemos hacer lo que queremos. Sin embargo, si se puede aprender fluir de una manera diferente con el cuerpo y la mente, honrar y respetar lo que necesitamos. Sé que no todo el mundo tiene el privilegio de elegir qué hacer, sé que hay personas que literal están en modo supervivencia y tan agotadas como para pensar esos espacios, pero un minuto puede marcar la diferencia.
Parar un segundo, tomar aire profundamente y exhalar fuertemente por la boca soltando la mandíbula, relajando los hombros y soltando la tensión del cuerpo, puede hacer la diferencia. Inténtalo ahora.
El cuerpo casi siempre siente y entiende antes que la mente. Solo cuando prestemos atención podemos ir un pasito más allá para saber que está pasando. No se puede arreglar algo si no se sabe qué es.
Qué pasaría si desglosamos de a poquito lo que sentimos, primero liberar tensión en el cuerpo exhalando, relajando el cuello, hombros, cambiando de postura a una un poco más fluida.
Segundo, preguntando qué siento y en dónde lo siento, por ejemplo yo todo lo siento en la barriga, me he dado cuenta que si es malo, está en la boca del estómago y si es bueno las famosas maripositas, pero todas las emociones las siento en mi barriga. Hay personas que sienten en las emociones en la garganta, en el cuello, en la cabeza, en la espalda, etc. después de tener el lugar, la pregunta es qué siento, puedo jurar que yo no sabía reconocer más de cinco emociones por agregare una lista aquí a ver si te identificas con alguna.

Tercero y último es estar ahí con ella, es un concepto bien abstracto, lo sé, es como WTF, cómo me siento con una emoción, básicamente es dejar que todos los pensamientos vengan a ti solo observarlos y sentir físicamente esa emoción en su máxima expresión, decir si es tristeza, dolor, miedo o un pack de las tres, sentir todo. Que incomodo se siente, el cuerpo se pone tenso, tus pensamientos van más rápido de lo normal, creas todo tipo de posibles escenarios mentales, el pulso podría acelerarse, sientes malestar, incomodidad, más molestia y malestar el cual solo hay que dejarlo salir y manifestarse (claramente no contra nadie, esto es algo personal), hasta que una vez en el punto máximo, pasa y el cuerpo vuelve a suavizar poco a poco. Así como cuando los perros después de sobrevivir a una situación de peligro tiemblan, es importante aprender a liberar ese exceso de adrenalina producto de una situación “potencialmente letal” a veces contarlo no será suficiente y hay que realizar una actividad física (gritar, sacudirse, bailar, ejercicio, etc.). Sin prisa, solo suelta y libera tensión, la intensidad de este proceso depende de la situación, no es lo mismo enfrentarse con una discusión, que con una perdida.
El objetivo de esto para mi ha sido, que una vez pasa la emoción, puedo pensar y actuar con claridad, porque ya no lo hago desde un lado impulsivo o volátil, no significa que algo me deja de importar, pero acepto que pasó y ahora con lo que tengo qué puedo hacer. Porque muchas veces al actuar desde el impulso y la emoción hacemos cosas que no están alineadas con nosotros, con nuestros valores y hay cosas que una vez salen ya no hay vuelta atrás
