¿CON QUIÉN TE ESTÁS PROMEDIANDO?

Quería escribir acerca de emprender, pero antes de eso me parece que hay un punto importante a resaltar, y son las personas de tu entorno. Hubo una temporada en mi vida que iba casi en automático quejándome de todo, saliera mal o no, mi negatividad era una constante. Una vez conocí a alguien que se convirtió en un maestro de vida, me hacia preguntas incómodas, que en muchas ocasiones no sabía contestar, «¿por qué eso está mal?», «¿a ti no te gusta o es lo que has escuchado? y lo vas repitiendo por ahí», «¿esa es la única manera qué hay o qué conoces?», «¿qué está mal para ti?» básicamente tenia una pregunta para cada planteamiento u opinión que yo tenía, siempre hacia que me pusiera a pensar, hoy día lo agradezco infinito, por un lado, me di cuenta que tenia incorporado pensamientos con los que ni resonaba, pero era lo que había aprendido y por otro lado, estaba en la mitad de muchos cambios, entre ellos, abrir junto a mi socio un restaurante en Madrid. Íbamos contra todo pronóstico, dos personas de 23 y 27 años, sin experiencia previa en el sector hostelero, ni en emprendimientos con gran trayectoria anteriores, cero presupuesto, ni conocimiento del mercado español, las probabilidades de que fallara, eran exactamente iguales a las de que saliera bien.

Ahora bien, durante los meses previos a la apertura, escuchábamos por todos lados “¿están seguros?”, “¿por qué no esperan un poco?”, “¿por qué no piden ayuda a alguien que sepa?”, y así un sinfín de preguntas que solo nos ponían a tambalear más. Mi socio y yo somos polos opuestos, el es arriesgado, yo le tengo miedo a todo, el quiere hacerlo todo ya, no lo piensa mucho y yo prendo empujada porque me da miedo equivocarme, a el no le cuesta tomar riesgos, yo necesito calcular primero. Por lo que, entre millones de discusiones con puntos enfrentados, íbamos conociendo cual era nuestro equilibrio.

Una vez empezó el proyecto, los primeros 6 meses fueron durísimos, al punto de que entraban personas y nos decían: “esto no está en buena zona”, “ustedes van a cerrar pronto” y comentarios por el estilo muy fuera de lugar. Ahí empezó la prueba de fuego, la más importante, la mental. Insistir, insistir y no parar. Esto no quiere decir que insistir sea lo único necesario para emprender un proyecto laboral o personal, CERO, requiere mucho más que eso, primero hay que enamorarse de la idea, estar convencido de lo que estás haciendo, estar dispuesto a fallar y ajustar rápido, estudiar y conocer, abrirte a opiniones, para tomar decisiones sin perder tu propio norte y millones de cosas más que son un tema aparte. Sin embargo, al punto que quiero llegar es que mi socio y yo, de cierta manera nos aislamos mucho de todo, vivíamos alrededor del proyecto, toda nuestra vida giró por un tiempo con el restaurante en el centro (que tampoco digo que sea la manera correcta, pero fue nuestra forma) y eso hizo que pudiéramos silenciar los comentarios que nos restaban “es que la situación económica”, “es que la mascarilla”, “es que la hostelería es esclavizante”, “que el COVID”, “que emprender es difícil”, etc. No niego que nada de esto sea verdad, son retos, trabas, pero como en todo.

Claramente hay que evaluar el mercado, ver la rentabilidad del negocio, el retorno de la inversión, entre muchas otras cosas a nivel de negocio, pero mi objetivo en este artículo, es el punto de apoyo, el soporte mental con el cual te rodeas, porque cada quien opina desde su propia historia, desde lo que ha vivido y aprendido, sus propias batallas pero NO SON LAS TUYAS, por lo que que esos comentarios no definen tus próximos pasos. Puede que no sean los amigos de toda la vida, la familia, o la pareja quien ofrezcan ese lugar seguro, puede que lo consigas en personas que ni sabias, pero considero que es vital tener personas que a pesar de que tengan dudas, te sostengan.

Me declaro fan de las personas que apoyan a los suyos (siempre de manera objetiva, no los que digan que van a hipotecar su casa porque si apuestan ganarán -.-). Creo totalmente en la teoría Jim Rohn, que dice eres el promedio de las cinco personas más cercanas, con quién te estas promediando, que conversaciones estás teniendo, ¿te cargan?, ¿te limitan?, o te hacen expandirte e ir más allá, aprender, conocer, ir por más.

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