“CLARO QUE QUIERO QUE BRILLES, PERO NO MÁS QUE YO»

La frase «confiar en ti mismo» pareciera un término de un libro de autoayuda, que todo el mundo repite y yo no lo entendía para nada. Siempre me ha dado miedo sentirme expuesta, porque cuando era pequeña, o pertenecías al bando cool o eras del bando de los nulos y la línea para pasar de un lado a otro era muy delgada, por lo que siempre “cuidaba” lo que hacía para no ser la rara o hacer el ridículo. Algunas veces en mi infancia (hablo como si tuviera 80 años) me sentí chiquita al lado de las personas que me rodeaban, no entendía lo de confianza en mí, no estaba segura de que pudiera lograr cosas “importantes”, porque esto último era algo que solo les ocurría a algunos pocos. Evidentemente eso limitaba mi creatividad, mi capacidad de crear y de ser autentica.

Creo firmemente que tu eres cocreador de tu realidad y que tus logros son construidos por tu esfuerzo, pero no es lo único, hay más factores que necesitas para lograrlo y no solo tu esfuerzo.  En el fondo siempre tenía esa venita creativa, extrovertida, graciosa que quería más, pero no me sentía cómoda ni siquiera pensando en intentarlo, sentirme expuesta era un riesgo “demasiado grande”. Con el tiempo me di cuenta que mientras más “ridículo” hacia, más fluía conmigo, más podía dejarme ser. Evidentemente no a todo el mundo le gusta, se van a reír o no me van a apoyar y es válido, pero entendí que no es mi problema, es de ellos, de sus creencias y miedos. Lo que yo sí puedo hacer, es tener un grupo de apoyo (suena muy alcohólicos anónimos) porque no dejamos de ser seres humanos que necesitan de otros humanos para sobrevivir, y puede que esta red no sean personas que conoces de toda la vida, pero si comparten tus valores, apoyen tus sueños y que pase lo que pase te recuerden que tu valor no se mide en función de un resultado, un proyecto exitoso o fracasado.

Cuando empiezas, algunos te motivarán y otros te llenarán de miedos, cuando estés a la mitad y esté cuesta arriba el camino, algunos se irán y otros te medio empujarán, cuando llegas arriba, todo el mundo quiere compartir tu logro, pero cuando ya estás sólido “quiero que brilles pero no más que yo”. Lo bonito de esto, es que si aprendes a confiar en tus pasos, te rodeas de personas que no solo llenen espacio físico, sino te llenen a ti, te sumen bienestar y felicidad, creas un super poder, donde puedes dar, ayudar, y llegar más lejos si el de al lado brilla también. Confiar en ti mismo no es estar seguro de todo, es creer en el paso que estás dando ahora con la información que tienes y el panorama actual, si te equivocas rectificarás pero no frenes, sigue avanzando.

Forbes publicó una lista de 100 mujeres CEO en diferentes empresas del mundo y un punto en común en las entrevistas que les hicieron, era que parte de su éxito fue el apoyo de sus parejas en su vida profesional, no significa que están ahí por sus parejas, pero si tu equipo puede: catapultarte o hundirte. Aprender a confiar y sentirte valios@ no ocurre porque si, te reprogramas poco a poco, solo hay que empezar.

¿Te ayudan a brillar? ¿Cómo estoy ayudando a otros a hacerlo? ¿Estoy limitando o catapultando a otros?

Brilla, pero tampoco le tengas miedo al brillo del de al lado, juntos la la luz llega mucho más lejos.

Deja un comentario