La salud mental, tiene tantas variables como personas en el mundo. Es cierto que para cada uno la salud mental es diferente y ese no es el problema, creo que al igual que la alimentación saludable o el deporte se promueven desde la industria y la obsesión, más que desde el propio bienestar.

Para poder hablar de salud mental hay que definir qué es la salud mental, la OMS la define como “un estado de bienestar en el cual el individuo se da cuenta de sus propias aptitudes, puede afrontar las presiones normales de la vida, puede trabajar productiva y fructíferamente y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”. Aunque la OMS no es el punto más fiable en cuanto a consejos de salud porque eran los mismos que nos decían que debíamos tomar un vaso de leche todos los días y después que no, nos dan un punto de partida que es el concepto básico de la salud mental.

Durante toda mi vida y hasta hace un par de años puede que escuchara este concepto unas cuantas veces como máximo, pero desde hace cuatro años exactamente, este tema se convirtió en mi día a día. No porque estudiara algo que tuviese que ver con medicina, o porque mi trabajo sea en esta área, sino porque me toco a mi sola entender que no estaba loca (un poco si) pero que esa locura solo estaba ahí como consecuencia, así como la fiebre es la consecuencia de una infección. Hace cuatro años empecé a darme cuenta que tenia pensamientos obsesivos, que no podía parar de pensar, que me enganchaba una y otra vez en bucles de pensamientos y que podía pasar todo el día, todos los días metida en mi cabeza (la intensidad de estos síntomas los explicaré luego). Claramente esto no se dio de la noche a la mañana fue el resultado de muchos hábitos y patrones que se consideran “productivos” pero que nunca los analicé desde la salud mental, solo desde el resultado que lograban.

Con esto no quiero decir que no hay que esforzarse y que todo llega solo déjalo en manos de Dios. No. No viene desde un lugar de victimismo, sino más bien de cuestionarnos y analizar lo que estamos haciendo y a dónde queremos ir. Es cierto que los extremos, estándares, hábitos varían de persona en persona y en función de lo que signifique el éxito para cada uno. Sin embargo, el mundo moderno, la hiperconectividad y la competitividad tan agresiva, algo tienen que ver, porque es la época con más trastornos mentales y mayor tasa de suicidio de la historia, cada 40 minutos una persona en alguna parte del mundo se quita la vida, esta cifra se ha triplicado en los últimos años. En España en el 2020, 3.941 personas (2.930 hombres y 1.011 mujeres) se quitaron la vida y estos datos solo cuentan las personas que lo lograron, por lo que el número realmente se subestima. La tendencia a nivel mundial es que los hombres duplican el número de suicidios que el de las mujeres. Todos pensamos que a nosotros no nos va a pasar y que somos fuertes, puede que sea cierto, pero no quiere decir que no estés rodeado de gente y de personas que quieres que puedan estar pasando por algo y ni siquiera lo sepas.

La salud mental no es la ausencia de enfermedades, es un equilibrio emocional, psicológico y social, afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos cuando enfrentamos la vida, determina cómo manejamos el estrés, cómo nos relacionamos con los demás y tomamos decisiones. Para mi la salud mental está en el bienestar que sientes en el día a día.

Cada hora está llena de decisiones, mínimas, pero decisiones, al fin y al cabo. Me levanto o espero cinco min más, como fruta o una chuche, lo hago ahora o lo dejo para después, sigo viendo esa cuenta que me hace sentir incomoda porque me hace ver que no hago el ejercicio “suficiente” o no, sigo viendo esa persona que tiene millones de seguidores e influye en el mundo y que tu quisieras ser o no, sigo viendo al emprendedor que muestra su vida que empezó de cero y ahora es multimillonario y preguntarme por qué yo no lo logro o no. Todas estas decisiones del día a día siendo contenido que estamos absorbiendo, quieras o no. El lugar, la gente, lo que ves, lo que oyes, todo lo que está a tu alrededor es algo que estas consumiendo. Todos queremos resaltar y hacer cosas increíbles, pero solo con existir ya las estás haciendo. Esto puede sonar estúpido pero lo que tu haces nadie, lo puede hacer igual que tu porque no eres tú.

  • Tener un día agotador y ver noticias sensacionalistas que solo tratan de llamar la atención, no es salud mental.
  • Comer pollo y pepino porque quiero bajar de peso si o si, no es salud mental.
  • Trabajar 12 horas, aunque estés agotado, no es salud mental.
  • Ir a un evento que no quieres ir, no es salud mental.
  • Sostener un vínculo que no te aporta beneficio, no es salud mental.